

#LuizaBittencourt #Mérida
• Diva: Luiza Bittencourt
• País de origen: Brasil
• Arancel: $8,000
• Servicio incluye: Relaciones ilimitadas, oral natural, oral a ella y trato de novios
• Lugar: Motel Señorial Express, Mérida
• Fecha: 22 de mayo 2026
• Puntualidad: 7/10
• Reseña:
"Las galantes aventuras del Sabio Pervertido Vol. 37. Redención"
• Contexto •
Para otoño del 2024, anunció su gira por estas tierras, aproveché para verla y al fin pude conocerla. Sin embargo, mis expectativas fueron muy altos y la experiencia no fue lo que esperaba. Posteriormente, ella se retiró y pensé que era para siempre, tal fue mi sorpresa que anuncia su regreso e inmediatamente buscamos contactarla para organizar una gira por Mérida, después de varias pláticas, se logró.
• Prólogo •
Confirma los días de su gira y procedí a agendar. Lo normal es no repetir si sentiste que no hubo química entre tú y la chica, pero Luiza es la pocas mujeres del medio que destaca por su belleza, su rostro lo encuentro muy bello y quise darle otro oportunidad.
Llegó el día y la hora, salgo del trabajo y me lanzó para el motel, ella se retrasa y acordamos vernos una hora después, al final llegó una hora y treinta minutos después de la hora original. Tuve que retrasar otra cita que tenía para no estar a las prisas, no me molestó la espera, sino reagendar mi otra cita. En fin, llega, la hago pasar, venía vestida discreta, como para salir a cenar casual, se veía hermosa.
Agradece el detalle que le preparé, procedimos a una sesión de fotos y videos con los regalitos y ahora si, comenzamos.
• Primer Round •
Pusimos un poco de ambiente, dejamos la habitación con iluminación romántica y se hinca en la orilla de la cama para quedar a mi altura y empezarnos a besar. La química comenzó a fluir, los besos eran cada vez más apasionados y comenzamos a desnudarnos.
Cachondeamos un poco en la orilla de la cama mientras ella me daba la espalda y continuamos el faje. Ya habiendo trabajado un poco el asunto, la recuesto boca arriba en la cama y poco a poco beso sus piernas, de manera delicada y suave hasta llegar a su zona intima y pues, ya saben, no? De a poco comencé a estimular su clítoris, me tomó tiempo, pero ella empezó a calentarse, para meterle un poco de juego al asunto, le pido que se vende los ojos con unas cintas que, las chicas que me conoces, saben que siempre llevo.
Continuo con lo mío, recorro toda su vagina y mi avaricia me permitió comerle su ano, la cosa se ponía seria. Luiza comienza a revolcarse, sus movimientos de pelvis eran erráticos, sus gemidos eran cada vez más fuertes, intensos y continuos; me tome mi tiempo, la meta era volverla loca y hacerla venir, así que la paciencia era clave.