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Llego al lugar, pido habitación y nuevamente tomo un segundo baño, siempre priorizo la higiene sobre todas las cosas, me gusta dar lo que recibo. Le envío el número de la hab; puse a helar una botella de vino italiano que había adquirido para la ocasión. No sabía si me acompañaría con unos tragos pero aún así decidí tomar la iniciativa, luego de esto solo restaba esperar a la damisela.
Diez minutos después de las 5 tocan a la puerta, normalmente llaman a la habitación para anunciar el arribo de la diva pero ese día fue la excepción a la regla, desconozco la razón.
Me paro de la cama a abrir la puerta, veo a una linda chica enfundada en un vestido blanco de dos piezas, nos saludamos con un beso en el cachete, pasa y se va a sentarse a la cama, muy alegre como todas las lindas colombianas que he tenido el placer de conocer.
Se hace presente la típica plática rompe hielo sobre cosas de ambos, me pregunta si pedíamos algo de tomar, le menciono la botella y me dice que le encanta la idea. Voy por ella pero veo que faltaba el sacacorchos, lo pido a la recepción pero aquello tardaría en llegar más de la cuenta. Siempre llevo una bocina bluetooth a mis citas por lo que la enciendo y dejo que sea ella la que elija la música que dará vida al encuentro, el género fue Reguetón.
Me encanta que me bailen para encender motores, se lo pido y lo hace al ritmo de J Balvin, se va desprendiendo de sus ropas hasta quedar en la lencería que le había pedido, la cachondeo cada que me es posible.
Mis ganas de estar con ella estaban en su punto, le propongo coger en lo que llegaba el accesorio que nos hacía falta. Ella estaba sentada en la cama, me coloco frente a ella le pido que me quite el pantalón y lo hace, para estas citas prefiero no usar bóxer, así que lo primero que encuentra en una verga eriza, la ve fijamente, jala el prepucio hasta descubrir completamente el glande. Lo revisa, pasá la prueba ocular y me pregunta: ¿Cómo quieres que te la chupe, mi amor? como ya dije el natural es extra y cuando uno está caliente no hay mucho espacio para pensar racionalmente, jaja, por lo que decidí que la chupada fuera al natural, como deben ser los orales, obviamente pagando el extra.
Le pido que se acueste en la cama boca arriba, me subo en ella, le acerco los huevos a la boca, los empieza a chupar y lamer, la sensación era deliciosa por decirlo menos. Poco tiempo después le acerco la verga y la meto a su boca, la empieza a chupar de ladito, como ya dije al natural.
Estuvimos unos minutos así pero me propone cambiar de posición a una donde estuviera más cómoda. Me paro en la cama y ella de rodillas continua con la felación, intercalando entre la verga y los huevos.
Le quito su lencería roja, y le propongo un 69, ahora me toca a mí estar acostado en la cama, ella me acerca su conchita; depilada, sin ningún tipo de olores ni nada extraño. La empiezo a lamer y su sabor muy rico, neutro, a lo que debe saber una vagina. Mientras tanto con mis manos apretaba sus nalgas, las cuales están deli, ella por su parte continúa succionando la verga y los huevitos.
Luego de un rato me dice con ese sexy acento: ¡Ya métemela, amor! Se para, va por un condón, me enfunda y se sube a darse unos sentones de esos que si no te pones listo te terminan por sacar el alma completa. Nos veíamos mutuamente mientras cogíamos, ella sabía que lo estaba disfrutando y verla a ella gemir era también muy placentero.
Luego de eso le propongo cambiar a misionero, se pone un almohada debajo de la cabeza, abre sus piernas para que pueda entrar por completo en ella, aprovecho para besarla en los labios, bajo un poco y también saludo a sus tetas, con esos pezones bien paraditos ricos, un poco a su abdomen bien marcado y ahora le doy sin misericordia y sin miedo al éxito.
A un lado de donde estábamos cogiendo hay un espejo que facilita la vista, si verla de frente fue priceless, verla desde otro ángulo lo fue igualmente. Con la orden de: ¡Méteme toda esa verga rica!, no hacía más que obedecerla, entraba y salía y el sonido "clap clap" se hace presente junto con sus gemidos de placer. Le doy un rato hasta terminar dentro de ella, le sigo dando hasta antes de perder la erección y quedar completamente seco.
Nos limpiamos y hacemos el aseo respectivo en la regadera, en el medio tiempo reviso si ya había llegado el dichoso sacacorchos y, efectivamente, ya estaba ahí. Abrimos la botella y brindamos, la compañía y sinergia era inmejorable. Hablamos de varias cosas tanto personales como laborales. Es una diva que sabe hacerte pasar un buen momento y además con una risa encantadora.
Me propone hacerlo por segunda vez, le confieso que lo mío es que me la estén chupando todo el tiempo, jaja. Así que se acerca, unos besitos y se baja para empezar a chuparla. Tomo su cabello, lo hago a un lado para que no estorbe y la vista sea completa. Le digo que no deje a mis huevitos solos y se baja un poco más a chuparlos y lamerlos. Así va alternando y escupiendo para que todo estuviera bien húmedo y ensalivado.
Me cuesta trabajo terminar por segunda vez en poco tiempo, pero sus ánimos y deseos de hacerme venir no decayeron en ningún momento, mientras me estaba succionando la verga me pregunta dónde me quería venir, le digo que en la boca, me propone en las tetas pero le insisto que en su boca, le ofrezco un incentivo económico adicional y accede pero con la condición de que le avise antes de que esto vaya a ocurrir. Lo prometo y a darle.
La continua devorando y cuando siento que el chisguete está próximo a salir se lo hago saber, pega la cabecita del nepe a su boca para que nada se desperdicie y le dejo ir toda la descendencia dentro, ufff, eso fue mágico. Mi terminado favorito se hizo presente una vez más en una faena.
Luego de eso nuevamente el ritual de limpieza e higiene, seguimos tomando hasta casi terminar la botella, literalmente si el sacacorchos hubiera llegado desde el inicio de la cita nos la habríamos terminado completa sin duda. Continuamos en la plática de trivialidades, y decide que es momento de partir. Antes de que llegue el Uber le tomo las fotos del recuerdo que son solo para mi archivo personal, se viste y nos despedimos con la promesa inquebrantable de volvernos a ver en un futuro próximo.
La acompaño hasta la puerta, nos despedimos nuevamente, no sin antes darle su buen apretón de nalga y desearle lo mejor.
Así fue mi aventura con esta bella diva, cada quien cuenta como le va en la feria y así me fue a mí, desde luego que valió completamente. Espero lo hayan disfrutado tanto como lo fue para mí.
¿Repetiría? Ya la tengo en planes para mi cumpleaños o en alguna otra ocasión en la que ambos podamos coincidir nuevamente.